¿Por qué es importante la limitación de pantallas?
En este blog hablaremos sobre las pantallas de dispositivos y cómo llegan a afectar a los niños si estas se usan desde temprana edad. Existe una creciente preocupación, respaldada por la ciencia, de que la exposición precoz y sin límites al televisor, la tableta o el móvil puede tener consecuencias duraderas en el desarrollo infantil. Para nosotros, la prevención empieza en los primeros años, cuando el cerebro está en su fase de mayor plasticidad y donde puede haber una limitación de pantallas más fácilmente.
Los monitores y el
desarrollo
interrumpido
Cuando un bebé o un niño pequeño está frente a una pantalla, está perdiendo activamente la oportunidad de realizar actividades que son vitales para su desarrollo. Los pediatras y neurocientíficos coinciden con que los niños menores de dos años aprenden principalmente a través de la interacción humana directa como son la mirada, el lenguaje, el tacto y la exploración física.
La introducción temprana de dispositivos puede actuar como un obstáculo pasivo para la adquisición del lenguaje y el desarrollo de la motricidad fina y gruesa. El cerebro de los niños necesita el estímulo tridimensional y multisensorial de la vida real, no la experiencia plana y bidimensional es por esto la importancia de la limitación de pantallas.
Vínculo entre el lenguaje y el sueño en el uso de pantallas
El uso temprano de pantallas afecta negativamente dos áreas clave del desarrollo infantil. En primer lugar, impacta el desarrollo del lenguaje al sustituir el fundamental diálogo interactivo, lo que es esencial para la construcción del vocabulario y la sintaxis. En segundo lugar, el uso de pantallas antes de dormir, conduce a patrones de sueño deficientes. Esto se debe a que la luz azul suprime la melatonina e induce al cerebro a depender de un estímulo externo para la relajación, impidiendo que el niño aprenda a autorregular su sueño.
Si quieres aprender más de la relación lenguaje y sueño
La estrategia para la limitación de pantalllas:
Cero o mínima exposición
Las recomendaciones de organizaciones de salud líderes en el mundo son contundentes: cero tiempo de pantalla para menores de 18 meses excepto videollamadas con la familia y límites muy estrictos no más de una hora hasta los 5 años.
Esto enfatiza en que el tiempo frente a la pantalla en edades tempranas debe ser:
- Limitado en cantidad desde cero a máximo una hora.
- Acompañado por un adulto para supervisar lo que ve.
- De alta calidad con contenido educativo e interactivo.
- Nunca debe reemplazar la actividad física, el juego no estructurado o el sueño.
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